
IV
Una verdad.
Aidan de Tale
Me desperté, aun tenia el dolor de cabeza, me dejé tirado unos cinco minutos boca abajo con los ojos cerrados, luego me levanté y vi que estaba en la playa de Idejima, pero algo aun mas raro, nos encontrábamos unidos a otra porción de tierra y ya no estábamos flotando a la deriva.
Me encontraba solo, así que decidí salir de Idejima lo más pronto posible, no sabia si estaba mi hermana, Kraden o Mabee, pero si sabia que no quería que sufrieran mas, de algún modo volverían a sus lugares natales y yo encendería los faros de alguna manera, de todos modos conocía lo básico y tenía las dos estrellas elementales restantes.
Me encamine por el bosque de árboles jóvenes, cerca de la orilla había divisado a Kraden y a Carla, así que hice el menor ruido, cuando salí del bosque vi a Mabee tirada cerca de la falda de una montaña de Idejima. Seguí por la izquierda hasta que encontré la grieta entre la unión de Idejima con el nuevo continente. Antes de siquiera cruzarla escuche un grito que venia tras de mí.
-¡Ey, Aidan!- grito Kraden, yo cerré los ojos y apreté los dientes. El anciano venia corriendo y antes de llegar a la grieta tomo aire-¿No iras a abandonarme verdad?
-claro que no, Kraden- mentí.
-¿Mm?-musito mirando donde estaba yo-¡vaya! ¡Tierra firme! ¡La ola nos ha arrastrado hasta la orilla!
-¡gracias, Capitán Obvio!- dije con sarcasmo- alguna otra acotación como, el pasto es verde.
-siempre tan sarcástico ¿Eh, Aidan?- dijo Kraden, mirando el nuevo continente- me imagino que… te olvidaste de mí con la emoción del momento.
-si, claro- dije poniendo mi mejor cara de póker- perdón.
-es comprensible, aunque nos debías haber esperado, Aidan- dijo-¡pero bueno ya hemos perdido demasiado tiempo, en marcha!
Apenas y no dimos un paso, y escuchamos otro grito.
-¡Si no lo veo, no lo creo!- Carla estaba molesta, llego corriendo con el ceño fruncido- ¡¿Cómo se atreven?!
-¿Qué, Carla?- me hice el tonto.
-“¿Qué, Carla?”- dijo haciendo después el sonido de una foca- ¡mira que dejarme en esta isla mientras ustedes se van a explorar por ahí!
Nos miramos con Kraden, los dos sabíamos si tuviéramos que elegir entre un dragón o mi hermana iracunda elegiríamos al dragón.
-¡Y yo aquí desesperada como una tonta buscándolos!- grito Carla.
¡Ahí va!, Otro grito para mi jaqueca.
-lo siento, pequeña…-dijo Kraden, poniendo cara de perro- ¿Podrás perdonaros?- lo imite y puse una cara que Carla no resistía.
-eh…bueno. Pero ni se les ocurra volver a hacerme esto- dijo mas tranquila, luego observo donde estábamos y exclamo- ¡pero vaya! ¡Esta ola ha debido de llevarnos hasta un nuevo continente!- estaba con un “Capitán Obvio” a flor de piel, pero no quería volver a despertar a la bestia-¡a explorar!- exclamo adelantándose unos pasos.
-¡e…esperen!- otro grito a lo lejos, de Mabee, ¡Oh, no! Dos chicas iracundas en un día. Mabee llego corriendo desde la falda de la montaña- ¿Ni siquiera estaban preocupados un poquito por mí?
-claro que no, Mabee- dije, pero seguía iracunda.
-¿Me has rescatado en el faro para dejarme tirada a mi suerte en esta isla?- exclamo, otra reina del Melodrama.
-no creo que pretendiera hacer tal cosa…-me defendió Kraden. Estaba preparándome mentalmente para hacer mi mejor cara.
-no sé yo- dudo Mabee. Era el momento puse la cara y dije tiernamente.
-¿Me perdonas? ¿Siiiiiiii?
-Oh, no pongas esa carita de cordero degollado…sabes que no soporto enfadarme contigo- dijo mas calmada.
¡Lo sabia! ¡Mi cara es irresistible!
-después de todo me salvaste, Aidan. No podré olvidarme de ello tan fácilmente… ¡pero no vuelvas a dejarme tirada otra vez! ¿Vale?
-vale- dije tiernamente manteniendo mi cara de cordero degollado. Luego ella hizo una exclamación de ternura.
-así que esa ola nos empujo hacia tierra. ¡Los cambios de la naturaleza son insondables!- dijo con una gran sonrisa- ¿Qué hay por ahí, lo saben?
-¡Eso es lo que vamos a averiguar!- exclamé.
-¡pues entonces, empecemos!- dijo Mabee y fue hacia donde estaba Carla (examinando un rió que corría cerca de una montaña del nuevo continente).
Yo y Kraden estuvimos cerca de la grieta entre Idejima y el nuevo continente. Después d e un rato Kraden dijo:
-a todo esto…-dijo encarando una ceja- ¿Adónde a ido Alex?
Examinamos la isla.
-no parece estar en la isla-dije.
-¿ahora quien es el capitán obvio?- dijo Kraden, yo gruñí por lo bajo- ¿no creerás que se ha ido por su cuenta, verdad?
-tú lo conoces, Kraden- respondí- él no se interesa por nadie, salvo cuando le conviene.
-entonces no hay razón para que sigamos buscándolo aquí. Ha debido de ir a buscar un barco.
-¿Y para qué necesita un barco?-pregunto Carla tras de mí, venían junto con Mabee después de mojarse un poco en el río.
-¿te has olvidado de lo que decía?- me pregunto Kraden.
-no- respondí sabia muy bien a que se refería, las chicas se unieron a nosotros Mabee a mi izquierda y Carla a la derecha de Kraden.
-entonces sabrás que quiere devolver a
-sólo podrá conseguirlo encendiendo los cuatro faros elementales- dijo Carla.
-pero ¿el barco qué pinta en todo esto?-pregunto Mabee.
-los dos faros restantes son inaccesibles por tierra- dijo Kraden- ya no quedan faros por encender en el Mar del Este.
-y entonces ¿Qué debemos…?- dijo Carla.
-tenemos que ir al Gran Mar del Oeste…-respondí.
-El Mar del Oeste…-dijo pensativa Mabee.
-¿Es allí dónde vamos, Aidan?-pregunto Carla.
-por supuesto-dije.
-¡bien dicho, Aidan! ¡Que así sea!- exclamo Kraden con una sonrisa.
-¡por su puesto la vida de nuestros padres depende de ello!- dijo mi hermana, todo Weyard dependía de esto.
-¿y tú que dices Mabee?-dijo Kraden, sacando a Mabee de sus pensamientos, mientras miraba el mar.
-¿A qué te refieres?- pregunto mirando a los ojos azul cielo del anciano.
-no va a ser un viaje fácil- dijo mi hermana.
-y no hay motivo para que tengas que correr riesgos…-dijo el anciano- ¿tengo razón, Aidan?
-claro que tienes porque temer- dije mirando a Mabee, me sorprendió ver su ceño fruncido.
- ya deberían saber mis motivos para unirme a ustedes, Aidan- dijo Mabee.
-¿Qué quieres decir Mabee?- pregunto Kraden. Estaba seguro que yo sabía a lo que ella se refería, pero quizás era tan obvio que ni me daba cuenta- ¿Qué motivo?
-Es-mi-destino…-dijo entre cortado Mabee.
-¿este viaje es…tu destino?-pregunto Carla extrañada, estaba seguro que no entendía que pasaba.
Mabee se dio la vuelta y se alejo un poco de nosotros.
-¿Y no pudiste contárnoslo antes?-pregunto Kraden. Mabee asintió con la cabeza.
-¿Y cómo podemos confiar en ti cuando ni siquiera nos cuantas tus motivos para unirte a nosotros? – dijo Carla, la mira con los ojos entrecerrados, estaba seguro de que eso le llegaría Mabee y no quería herirla.
-lo siento- Mabee se volteo, tenia los ojos vidriosos- ¡pero, por favor, deben llevarme con ustedes! ¡Tienen que hacerlo! ¡Me necesitan!
-no lo comprendo. Exactamente- dijo Kraden-, ¿Por qué podríamos necesitarte?
-saben que soy una Adepta, ¿verdad?- todos asentimos- puedo controlar el viento, como Aidan ya bien sabe…
-¿sabias que era una adepta de viento?- pregunto Kraden.
-si, lo deduje, dado que Saturos y Menardi no la dejaban ir tan fácilmente- respondí recordando aquel momento en la cima del faro, y me arrepentí de no haberles dicho todas las cosas a la cara antes de que se muriesen.
-ya veo…-dijo Kraden.
-se dieron cuenta de que soy una Adepta de Viento al momento…-dijo Mabee, mirando al horizonte- me secuestraron por mis poderes…los necesitaban para lograr sus objetivos.
-claro, necesitaban una Adepto que complementara sus poderes- dijo Carla, era claro para ella y también para mi.
-dijeron que necesitaban un Adepto de Viento para encender el Faro de Júpiter- dijo Mabee.
-claro, por supuesto…sospecho que necesitaremos ese poder tuyo cuando llegue el momento- exclamo Kraden.
-¿lo ven?- sonrío Mabee- me necesitan.
-vale…-dijo mi hermana lentamente y luego exclamo- creo que ya comprendo todo… pero también querían saber qué es eso del destino ¿no?
-exactamente- dije.
-ojala pudiéramos leer la mente como Mabee. Entonces lo sabríamos.
-mmm.....- musito Mabee.
-estoy seguro de que nos lo dirá cuando llegue el momento, ¿no, Mabee?- dije.
- creo que por lo menos por ahora deberíamos confiar en Mabee- dijo Kraden- me está empezando a entrar hambre. ¿Nos vamos ya?
Todo nos reímos de Kraden y emprendimos la marcha bordeando la falda de una montaña.

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